miércoles, 28 de noviembre de 2007

Tecnología para ciegos


En 1997 se inauguró en la Biblioteca central de la Universidad de Antioquia, la sala Jorge Luis Borges, un espacio para que las personas de baja visión o los de visión nula tengas acceso al conocimiento ilimitado de los libros.




La sala empezó con programas de lectura y enseñanza del Braille, y con un archivo de varios textos científicos y literarios tipo audio.




Este año se cumple el décimo aniversario de la sala, que hoy por hoy cuenta con cuatro computadores que le permiten a los ciegos entran al mundo de la Internet. Pero ¿cómo se logra eso? Según Laura Marcela Jaramillo, encargada de la sala, los computadores cuentan con un software llamado Jaws, Jaws lo que hace es "leerle a los invidentes todo lo que aparece en la pantalla, cuando ellos pasan el mouse por encima de algo, Jaws ahí mismo empieza a leerle, y si hay un hiper vinculo, también lo dice, por ejemplo: Universidad de Antioquia-sistema de bibiotecas-hiper vinculo". La licencia de Jaws vale seis millones de pesos por computador, lo que explica la poca cantidad de equipos. Se cuenta también con un teclado especial en un de los computadores, este se llama "teclado linea braille" y sirve de ayuda para las invidentes que no saben utilizar bien el Jaws, pero como vale 10000 euros, por largo tiempo solo se podrá trabajar con ese.




Laura Marcela Jaramillo dice que los ciegos de nacimiento aprenden a utilizar más rápido el Jaws que aquellos que perdieron la vista en medio de su vida, pues aún viven con el recuerdo del teclado dibujado en su mente, y dice que incluso hay ciegos que son hackers: "Nicolás... él aprendió a usar el Jaws en una tardecita, ya se graduó, pero viene mucho, él una vez me llamó y me dijo: "Laura mira lo que hice", y yo fui y le dije que me mostrara y me dijo: "aprendía borrar los datos de mis compañeros del sistema". Yo tuve que ir a decir a admisiones que por ahí había un hueco y que se habían filtrado".




por: Daniel Gutiérrez Giraldo

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Altibajos en rock al parque


El 4,5 y 6 de noviembre se celebró en Bogotá el festival "rock al parque"; el más importante del genero en Colombia. Contando con más de cincuenta bandas y alrededor de cinco millones de asistentes, un montaje con dos escenarios simultaneos y la participación de grandes patrocinadores como: Alcaldía de Bogotá, revista Rollingstone, radionica, terra, entre otros, rock al parque generó muchas opiniones. Según Alejandro López, visitante de Medellín al evento, rock al parque fue un concierto más bien regular: "las bandas no eran muy conocidas, la gente era muy radical, pero el ambiente en general era como bueno".


Sin embargo, no todo fue armonía, se presentaron enfrentamientos entre la fuerza pública y los asistentes, en especial los punkeros. Al rededor de docientos punkeros atacaban físicamente a todos los que pertenecían a la cultura emo o se vestían como miembros de esa cultura. Primero los ubicaban dentro del público y luego procedían a ofenderlos y golpearlos hasta sacarlos del parque Simón Bolívar simplemente porque la cultura emo reñía con la suya.

Ridícula y contradictoriamente, los punkeros le cantaban a la fuerza pública diciendo: "hay que estudiar, hay que estudiar, para no ser policía", mientras ellos se comportaban como unos salvajes y dañaban los objetivos del espectáculo.

Aunque siempre se han presentado altercados entre los asistentes, los de este año fueron, por decirlo de alguna manera, más violentos, pues se trataba de un problema de exclusión a una minoría tribal.
Siendo "rock al parque" un espectaculo tan importante para la comunidad alternativa, se debe tratar de proteger más a los espectadores, ya desde la requisa de objetos peligrosos hasta más intervención de la fuerza pública cuando se presenten casos de agresión, esto, tratando de que el evento no se cancele.

jueves, 1 de noviembre de 2007

El miedo

En el eco de mis muertes
aún hay miedo
¿sabes tú del miedo?
sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo;
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
Alejandra Pizarnik